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Última actualización: 27 mayo 2019

Tiempo de lectura aproximado  minutos

Te explico cómo puedes poner precios que sean sostenibles para tu negocio y para cualquier producto o servicio.

Durante todo el tiempo que acompaño a gente con su negocio, tanto desde Economista Holística, como de forma altruista, me he dado cuenta de que el «low cost» ha hecho mucho daño.

¿Qué quiero decir con ésto?, me refiero a que jugar a tirar precios para conseguir clientes no es viable cuando tienes una empresa pequeña. Los costes que tenemos los negocios pequeños son muy elevados con respecto a los que tienen los negocios grandes (si los medimos como coste por unidad de producto vendida), por eso, establecer precios muy baratos es una MUY MALA ESTRATEGIA. En este caso, debemos jugar con ofrecer calidad.

Establece precios que sostengan tu negocio y centra tu estrategia en la calidad

En este vídeo te explico cómo establecer los precios dependiendo de qué tipo de producto quieras:

  • Servicio individual
  • Pack de servicios
  • Producto
  • Infoproducto

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Puedes descargar la calculadora que ves en el vídeo desde este enlace.

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Este vídeo puede servirte de guía para establecer un modelo de precio mínimo viable. Sin duda, después tendremos que tener en cuenta la estrategia de precios que queramos seguir. Lo que sí debes pensar siempre es que no deberías vender nunca por debajo de este precio.

Entiendo que muchas veces la transición a unos precios más altos da miedo. Tienes sensación de que nunca te comprarán o que perderás a los clientes actuales. Y sí, así será. Es muy posible que tus clientes dejen de comprarte, porque para ellos (y ojo, todos nos comportamos así alguna vez) no es importante tu producto, sino el precio o el dinero que se van a ahorrar. Entiendo esa fase de miedo. Pero pasa por ella. Crea un branding que atraiga a clientes con más poder adquisitivo o que tengan un comportamiento que valide mejor este tipo de productos. Lo mejor para entender ésto es crear un ejemplo.

Piensa en ese producto que valoras tanto, que te soluciona tantos problemas o te reporta tanta valor, que serías capaz de pagar incluso más de lo que ya estás pagando. Piensa en la empresa que lo vende, o a la que se lo compras. Si estás fidelizado, lo comprarás sin miramientos, aunque suban las tarifas.

Por otro lado, piensa en ese producto o servicio que compras, pero que lo haces mirando el precio. Que no estarías dispuesto a pagar más por él porque, total, tampoco te soluciona tanto. Y si lo hace, serás capaz de encontrarlo más barato en otro sitio.

Querrás que tus clientes te consideren como en el primer ejemplo. Y si te consideran como el segundo, olvídales. No se fidelizarán contigo, sino con tu precio.

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